A través de sus sistemas de creencias, las
religiones predican sus verdades acerca de la vida y de la muerte, el dolor y
la esperanza. Estas creencias dan sentido a la vida de sus seguidores y
alimentan su esperanza en medio del sufrimiento.
Las creencias son ideas que
dan identidad a cada religión. De los 3 componentes de toda religión
(creencias, culto y moral).
UN SER SUPREMO LLAMADO DIOS
El primer dato de la religión es que existe
una realidad suprema, superior e inabarcable por el ser humano, a la que nombra con el genérico "Dios".
QUE SE
MANIFIESTA EN LO SAGRADO
Esa realidad
suprema llamada Dios no pertenece al orden de lo natural, es distinto a
lo que nos rodea y, sin embargo podemos encontrar en determinados lugares, a
través de determinadas personas o acciones.
Aquí
tienes señalados los diferentes pasos de lo que significa la actitud religiosa.
-
Se da una especie
de fascinación, que impulsa a entrar en contacto con el Misterio, junto con un
cierto temor.
-
Se acepta el
encuentro con el Misterio, se le abren las puertas y se establece comunicación
con él.
-
Esa presencia del
Misterio desenmascara el mal que existe en la propia vida.
-
El misterio aparece
como la posibilidad de superación de ese mal y por eso se quiere entrar en
comunión con él.
Se desea vivir unido a él y por eso se le pone en el centro de la vida.
Se desea vivir unido a él y por eso se le pone en el centro de la vida.
-
Como consecuencia
de este encuentro la vida se transforma y se inicia una vida más feliz.
Manifestaciones de la actitud religiosa Las mediaciones
Hemos visto que la persona que tiene una
actitud religiosa reconoce en Dios su salvación y que, por tanto, desea vivir
en comunión con él Ahora bien, ¿cómo se expresa esa actitud religiosa?, ¿qué
mediaciones utiliza para mantener contacto vital Dios? A todos estos medios que
las personas utilizan para relacionarse con Dios se les llama mediaciones.
Vamos a estudiar cuatro más importantes: Mitos y relatos, Ritos y fiestas,
Oración y Moral.
MITOS Y
RELATOS
La persona que desarrolla su actitud
religiosa, lo hemos dicho, se siente salvada por Dios, A partir de ese momento,
ese Dios se convierte en elemento central de su vida; y cuando le surgen
preguntas, interrogantes sobre las cuestiones de la vida, busca las respuestas
en esa relación con Dios. Así nacen los mitos. El mito religioso es un relato
situado en el pasado remoto que tiene como finalidad explicar el porqué y el
para qué de todo lo que existe. En los mitos, Dios suele aparecer como el
personaje más importante. Además de los mitos, en muchas religiones existen
diferentes relatos en los que se contiene la vida y las enseñanzas más
importantes del fundador. Desde el punto de vista literario, los mitos y
relatos pertenecen al género épico.
RITOS Y
FIESTAS
Ya hemos visto que el objetivo de la persona
religiosa es estar unida a la divinidad; esa divinidad que creó la tierra, que
salvó a un pueblo, que dio la vida. ¿Cómo hacer hoy presentes esas
intervenciones pasadas de la divinidad que nos narran los mitos y los relatos
de las diferentes religiones? Para responder a esta necesidad surgen los ritos,
manifestación, junto con los mitos, de la actitud religiosa.
Los ritos son acciones de carácter simbólico
(que representan y expresan algo) que se repiten siempre según un esquema fijo
y que en contacto a la persona con la divinidad. La función de los ritos es
hacer presente la acción divina para que los que participan estén unidos a
Dios. Desde el punto de vista literario, los ritos pertenecen al género
dramático: son como unas representaciones teatrales con personajes y
escenarios.
ORACIÓN
Hemos visto que la persona religiosa entra en
comunión con el Misterio en los ritos, pero todavía queda otra manifestación de
la actitud religiosa, más personal, por la cual el creyente se comunica
directamente con la divinidad: la oración. Ésta es probablemente la expresión
religiosa más típica.
La oración es la palabra por la que la
persona religiosa eleva su mente, su corazón y todo su ser hacia el ser supremo
en una alabanza, una súplica, e incluso, a veces, en una queja. Constituye
probablemente la expresión religiosa más típica y auténtica. La oración brota
de un sentimiento profundo de amor y de dependencia, por esa razón la oración
no debería ser una repetición de frases sin sentido, sino una especie de
comunicación con ese ser transcendental. Si el mito es épica y el rito
dramática, la oración es lírica.
MORAL
Al analizar en el apartado anterior la
actitud religiosa decíamos que siempre supone un cambio de conducta. En efecto,
aceptar la salvación que trae la divinidad provoca una moral determinada. La
ética y la moral son también una manifestación de la actitud religiosa.
Esa relación que la persona con actitud
religiosa positiva establece con Dios se manifiesta en determinadas conductas.
La persona se siente transformada por esa relación y, por tanto, actúa según
esa relación con Dios. Sin embargo, la religión no se puede reducir a la
moral. El núcleo de la religión es esa relación que se establece con Dios, no
las conductas establecidas que se pueden seguir incluso sin ser creyente.
Religión, superstición, magia, idolatría.
La idolatría consiste en
tomar como absolutas realidades de nuestro mundo cosas que no son
sobrenaturales ni trascendentes. Son simples objetos o seres naturales que son
"divinizados" por el ser humano, que los constituye
"ídolos".
La magia es el conjunto de
actos que se realizan con el objeto de "dominar" las fuerzas ocultas
y así orientaras en beneficio del que
realiza las prácticas mágicas. En ella, la persona busca su propio beneficio para satisfacer alguna necesidad. De este modo, el mago "somete" esos
poderes superiores que no son más que mero instrumento en sus manos.
La persona supersticiosa cree que existe
algo por encima de los seres humanos, una especie de fuerza oculta que puede
no favorecerle, o incluso castigarle, si realiza ciertos actos que por tanto,
hay que evitar.
Podemos llamar religión al
conjunto de textos, prácticas y signos por los que el hombre y la mujer,
trascendiéndose a sí mismos, entran en contacto con el Misterio Último de
manera voluntaria porque creen que esa relación les traerá la salvación y, en
definitiva, el sentido y la felicidad a sus vidas.